sábado, 26 de mayo de 2007

Capítulo I. Del Colegio a la Universidad

Ring! Ring! Lucila casi por inercia tantea su mesita de noche buscando el celular, aún con los ojos cerrados pero con la cara arrugada del disgusto que causa despertarse por un ruido que proviene del "aparatico" (como diría su papá) que es ya esencial para nuestras vidas y que duerme junto a nosotros como el mejor de los compañeros...


  • ¿Luci? ¿chama todavia estas dormida?... párate que hoy nos inscribimos en la universidad, ¿o se te olvidó?

Luego de colgar el teléfono, Lucila se sienta en el borde de la cama con la sensación de tener un remolino que le quema el estómago y pensando en todas las cosas que había planeado para este día; la ropa nueva que le queda bien chevere, los papeles para la inscripción en la universidad cuidadosamente ordenados en una carpeta amarilla y las intenciones de llegar haciendo amigos por doquier; cuidando de no parecer la chica nueva emocionada que casi llega con un cartel que anuncia su estado de novata en este mundo tan grande que genera entre miedo y excitación cuando recién se ingresa en él.


Por suerte Lucila comparte este momento con su amiga del alma Miranda (Ahh si, la que la llamó para que se despertara) que ha estudiado con ella desde primaria y además es casi vecina desde toda la vida. Para Lucila la oportunidad de estudiar en una Universidad de prestigio le provocaba orgullo y alegría, además del comentario de sus padres que alegaban que iba a entrar taaaaan pequeña en la universidad (cosa que en su época no era así) que debía aprovecharla porque era un sueño para cualquier bachiller recién graduado que aspirara a una carrera universitaria.






A pesar que la carrera asignada no era la que soñaba, Lucila sabía (estaba convencida) que luego de estudiarla se dedicaría a sacar estudios post grado de a lo que ella le fascinaba y que llamaba "su mundo" (La publicidad).

Así Miranda y Lucila llegaron a las oficinas de admisión y se sentaron en una esquina para observar el movimiento y no arriesgarse a equivocarse de cola, y provocar que todas las personas presentes les sonrieran indicando que se daban cuenta que eran NUEVAS.


  • ¡Disculpe!- dice discretamente Lucila a una jóven que pasaba- ¿Por dónde será que los nuevo ingreso deben hacer la cola?
La jóven con una sonrisita burlona responde sin mucha discreción:


  • ¡¡CARMELO!!- Dirigiéndose a un señor en el otro extremo de la oficina- ¡Esta niña es nuevo ingreso!- llamando la atención de todos los presentes, y luego casi susurrando dice a Lucila- Tienes que pasar por allá.

Lucila como haciéndose la indiferente, le agradece a la chica que momentos antes usó en una misma oración "NIÑA" y "NUEVO INGRESO" refiriéndose a ella, y se dirige junto con Miranda (que tenía la misma expresión de irritación que Lucila) al sector debido. Luego de una hora y media, las amigas salen de la cola con todas las cosas para empezar clases en 2 días, y con la sensación de libertad e independencia que tenemos cuando comenzamos una nueva etapa que significa que hemos crecido y tenemos más responsabilidades, aún sin ser mayor de edad Lucila quiere y puede comerse al mundo porque ella ¡YA NO ES UNA NIÑA!.

Pero antes de llevarse por delante a todos los que le pasan por al frente, llama a mamá para contarle como le fue y decirle que está muy emocionada, a lo que la mamá contesta "Ay que bueno mi niña, que ya es universitaria! Ahora vente para la casa para que comas"...